Un joven que iba en silla de ruedas entró en la biblioteca del Colegio Universitario Básico de Vancouver, acompañado de su maestra. Ésta me preguntó si yo, como bibliotecario,
podríarecomendarle al muchacho algún libro acerca de personas que hubieran superado un impedimento físico.
- Él sufrió un accidente automovilístico hace un año y los médicos opinan que tal vez no vuelva a caminar – me explicó.
Elegí ”La historia de mi vida”, de Helen Keller. Ahmad – el joven de la silla de ruedas – se mostró casi indiferente cuando le expliqué que Helen Keller había nacido ciega y sorda, se había ingeniado para vencer esta doble discapacidad y se había convertido en vocera de personas con graves impedimentos físicos.
Me olvidé del asunto hasta que, algunas semanas después, Ahmad se apareció en la puerta de la biblioteca.
- Leí el libro – me dijo en tono de triunfo -, y quiera darle las gracias. Si Helen Keller pudo vencer tantos obstáculos, también yo puedo hacerlo.
Esta vez iba apoyado en muletas.
Ou nou
Hoy a la madrugada, decidí escribir sin borrar. Si algún acento se me pasío, ya pasó. Sí, son las 6:32 d ña mañaan y es estoy escribiendo prácticamente sin mirar. Antes que nada quería contar que mis (nuestras) expectativas para esta fiesta de mierda eran malísimas y terminaron siendo, como siempre, las mejores. Si alguna vez dije que el pibe Lembo me caía mal, está bien, me equvoqué, es lo más grande. Si alguna vez te dije que extrañé a mis amigos más que hoy, bien, me equivoqué y nunca los extrañé tanto como hoy. Si alguna vez te dijne que me dicewn ”Ibi” y que soy cerrada, bien, te mentí. Estoy más abierta que un ángulo llano.
Lentejuela
Se termina el año, falta menos de un mes. Y yo sigo pensando que recién estoy en el principio de mi 2º de Polimodal. Más imposible me resulta pensar en que, acabadas estas vacaciones que tengo por delante, estaré en mi último y esperado año en el colegio, el 5º sagrado. No quiero que llegue ya, ni que se termine nunca, aunque ni siquiera haya empezado. No quiero olvidarme de nadie. No quiero llegar a esta época del año que viene. No quiero y quiero. Quiero empezar con más ganas que nunca. Quiero tener sonrisa indeleble para toda la vida. Quiero que mis amigas son sean cualquieras. Quiero dejar hasta lo que no tengo en mi carroza. Quiero llevar con orgullo el estandarte de mi colegio. Quiero leer el discurso de fin de año. Quiero disfrutarlo exageradamente a todo lo que me espera. ¿Se nota que soy ansiosa?
Ansia en plaza Francia
Hay días en que, sin razón alguna, me sube la adrenalina, me inquieta quedarme quieta, y me asusta sentirme así. ¿Cómo? Imposible de explicar. No sé sin son ganas de gritar, de reír o de llorar. Me parece que se aproxima mi menopausia.
Monotonía
Hace meses mi cabeza piensa en nada, y en todo a la misma vez. Hace meses que no me surge algo que escribir, pero todo también a la misma vez. Hace meses que me siento muy vacía, tanto como para no encontrar motivo para reír durante un día entero. Hace meses que me siento de otro mundo, pero a la misma vez pienso que este es mi lugar. Siempre dije que nunca me gustó el día de mi cumpleaños, pero está vez ya fue demasiado en serio.
Ianina
”Creo que mas de una vez dije o te dije que creo que le mundo a veces no está listo para mí. Hoy creo que el mundo tampoco está listo para vos. Pero descuidá… hay tiempo de sobra.”
Cuando metros son distancia
Viéndonos todos los días, saludándonos todos los días, y hasta incluso estando paradas una al lado de la otra, hoy me doy cuenta lo distanciadas que estamos, pero al fin al cabo, por algo será. Y mil perdones por si alguna vez hablé de más (pero es que no recuerdo). No sé qué hago escribiendo esto si ya lo hablamos. En fin, aprendí a no opinar cuando escucho tu nombre, ni de frente, ni de espaldas.
Ovejín ovejón
Se fue, se dejó ganar en la batalla de vida o muerte, se cansó y bajó los brazos definitivamente, para siempre, para no estar más con nosotros, pero sabemos que siempre quedará en nuestros corazones como el recuerdo más alegre que alguna vez fue. Como dice mi abuela, que ya cada uno tiene su día predestinado. Hoy, el de él. Gracias por tanto, abuelo querido.
1/2 pila
Yo, que porque pensaba distinto, a veces creía ser anormal por simplemente ser como soy de verdad. Ahora comprendo lo equivocada que estaba. Los anormales son los demás, que se mueren si están fuera de lo moderno, que se alimentan de palabras ajenas, que viven bajo un disfraz, careta o antifaz, fijándose constantemente en el ”qué dirán”. ¡Cuánta pena me dan!
Mejor imposible
Cada uno es especial, todos diferentes. ¿Juntos? Mirá la foto. Me parece que todavía nos espera lo mejor de lo mejor. Y trato de escribir algo pero no me sale nada. La tonta emocionada se quedó sin palabras, jajaja. Demás está decirles que los quiero muchísimo y que espero seguir viviendo miles con ustedes, hasta mejores que ésta. Y bueno, gracias por ser tan lindos, mis canelones preferidos.
