Muchos dicen que egresar de la secundaria es terminar una gran etapa de la vida. Que lo mejor está en esos años, y puede ser. Pero yo espero al año que viene con infinitas ansias, porque hay algo que me inspira profundamente.
Muchos dicen que egresar de la secundaria es terminar una gran etapa de la vida. Que lo mejor está en esos años, y puede ser. Pero yo espero al año que viene con infinitas ansias, porque hay algo que me inspira profundamente.
¿Caíste en la cuenta de que sólo faltan horas, de que ese ”algo” que tan lejano te parecía, ahora es? Se pasó la mitad del año, no sé si fue lo mejor de lo mejor, pero sé que lo que me espera es mortal, espectacular, y sé que a todo lo que vivimos, algún día, mientras esté sentada con apuntes de la facu, tal vez ya por recibirme, me voy a acordar de que quizás fue el mejor año de mi vida solamente porque estuvieron ellos.
Y yo te digo “Ey, bancáte ese defecto. No es culpa tuya si la nariz no hace juego en tu cara.”
Y yo te digo “Ey, bancáte ese defecto. Aunque te arregles las gomas nena, seguirás siendo rara.”
No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. Somos como el agua y el aceite, aunque no tanto pero lo exageramos, y es la primera vez que veo que dos opuestos no se atraen.
Por eso también cuando los planetas no se encuentran totalmente alineados, nos vamos todos al carajo. Por eso siento que aclarar sirve de poco, porque oscurece más. Que esquivar las miradas, aleja más de lo que ya estamos. Que volver siempre a lo mismo, irrita. Que ver cómo cambian las cosas para mal, más que molestarme, me duele. Por favor, qué feo es no tener ganas de hacer nada y dejar las cosas como lo mal que están. Algún día releeré esto y seguramente diré ”nada me salió de tan dentro del corazón como estos pobres renglones que enemistan”. Gracias blog por ser mi diario íntimo.
¿Por qué los hombres no llegan a la menopausia?
Porque se quedan eternamente en la adolescencia.
Para remediar un par de días (o hasta semanas) en que uno se siente sin ganas de nada, no se le
puede negar a la posibilidad de rajarse a la mierda de este lugar, el mismo de siempre, que a veces cansa incluso despertarse y ver siempre el mismo panorama por la misma ventana. No sé si podría llamarle ”mis pequeñas vacaciones”, pero al menos es lo que quiero y sí tengo ganas de hacer para ver si cambia un poco mi estado deplorable de rareza aguda de estos últimos días, jaja. Así que sin más que decir, me voy al País de Nunca Jamás con un tremendo dolor de ovarios que me parece que sí, la voy a pasar muy mal. ¡Hasta nunca, salames! Quédense en Tilcara, ebrios de mierda, que total no los voy a extrañar ni áca (llego y nos juntamos, ¿no?). Jajajajajaja.
- ¿Por qué vivía así, si le sobraba el dinero? – gritó Esteban.
- Porque le faltaba todo lo demás – replicó Clara dulcemente.
A veces escribo pensando en tener una recopilación barata de todas estas entradas con un único fin que hasta da vergüenza darlo a conocer. No sé bien si estoy o medio adelantada mentalmente o qué es lo que me pasa pero si tengo un sueño, es tener un hijo y contarle que a su edad yo escribía mis boludeces. Bueno, antes que eso quiero tener una batería.
Pasá lento añito que quiero sacarte bien el jugo.