Se fue, se dejó ganar en la batalla de vida o muerte, se cansó y bajó los brazos definitivamente, para siempre, para no estar más con nosotros, pero sabemos que siempre quedará en nuestros corazones como el recuerdo más alegre que alguna vez fue. Como dice mi abuela, que ya cada uno tiene su día predestinado. Hoy, el de él. Gracias por tanto, abuelo querido.
jun19