Monthly Archives: febrero 2010

Extraterrestre

Extraterrestre

¡Qué bárbaro! Mis amigas son mi puta inspiración en estos momentos. No sé si buena, o si mala, pero dentro de todo son lo que me llevan (en este momento por lo menos) a escribir.
Como pienso, me parece que nunca es obligación, en el ámbito ”Amistad”, contar todo a todos. Siempre hay alguien a quien generalmente se le tiene más confianza que otros, o con quien se comparten más cosas de alguna u otra forma. Y nunca me gustó obligar a que me cuenten. Nunca me gustó meterme mucho en la vida de los demás, obviamente exceptuando que una amiga esté por mal camino. Pero en sí, casi siempre trato (y hace poco lo aprendí) de esquivar situaciones que no me interesan en absolutamente nada y que no tienen absolutamente nada que ver conmigo. Después de todo, creo que todo el mundo hace sus cosas. Yo por suerte no soy precisamente ESE mundo, así que me quedo más que tranquila sabiendo cómo actúo siendo yo.
Pero son amigas. Y si te enterás que mucha gente las trató de corregir y no cambiaron, te rendís sin intentarlo. Hasta que un día lo decís (y te lo reprochan diciendo ”hablá para todos, no hablés a las espaldas”) y te enterás que, vayá a saber cómo carajo, la venda se les desató de la pequeña cabeza (jajajaja) y las dejó ver el mundo tal cual es a las tremendas culiadas.
Y de verdad, hay cosas que no se pueden decir, así como si nada, porque de verdad son OBVIAS y hasta inclusive, vos nomás no te diste cuenta.
Abramos los ojos che, ¿a dónde se va este mundo si nos rebajamos de esa manera? Sepan valorarse amigas mías. Aquí no hay enojo, hay pena. Pena de ver cómo se subestiman y de lo mal que hacen las cosas algunas (y tantas) veces. Espero que alguien me lo haga ver a mí también, algún día en que yo esté así de pifiada. Y no por las buenas, a las piñas como me lo merecería.

El señor de las moscas

El señor de las moscas

Ralph, el rubio. Piggy, el gordo. Sam y Eric, los mellizos. Jack Merridew, el malo. Y muchos más. Todos niños.
El avión había caído en la isla y los pequeños se organizaban para poder subsistir. El jefe, Ralph. El objeto de burla de todos los días, Piggy (pobre gordito). Y el señor de las moscas, la cabeza de jabalí.
Al pasar los días en la isla, los chicos comienzan a comportarse como verdaderos salvajes, provocando las tristes muertes de Piggy y Simón, el tímido.
Me gustaron mucho el lugar en donde transcurre toda la historia (de William Golding) y la situación en la que se encuentran los chicos, y además, el espíritu luchador de los pendejos, de dar todo de cada uno para lograr sobrevivir en una isla como esa y sin adultos (yo sin mi mamá no soy nada). Pero lo que me más gustó fue la primer hoja, la que leo una y otra vez y me sigo riendo como si fuera la primera. Increíble, el primer libro con dedicatoria que me regalan. ¡Mil gracias ruluda! Me encantó posta, desde que estaba en el sobre verde hasta que leí la última página.