No te dás una idea lo que es estar frente a la máquina a las 3 y pico de la mañana sin hacer siquiera algo interesante,
cuando al otro día, bah, cuando hoy mismo, tenés que despertarte (aunque falta dormirte) a las 6:45 a.m. para ir a esa cosa denominada colegio. Es verdaderamente un horror, una pesadilla. A veces pienso y digo ”maldito gil el que inventó El Salvador, la Chicareli, la docena y media de Bachis [...]”. Pero sí, es por nuestro bien, y a eso lo tengo más que claro. Ellos hacen lo mejor, lo mejor para nosotros, porque quieren lo mejor para el futuro. Para nuestro futuro, y para el del mundo. Y sí, es así. Si hay algo que te parezca que está bien, decílo, si hay algo que te parezca que está mal, o que no te guste, calláte mejor que en un ratito te bajo todos los dientes de una sola piña.
Monthly Archives: octubre 2008
Cuando lo light pesa
Confiamos en lo ”light” que venden en los supermercados. Y lo primero que hacemos cuando vamos de compras, es ir corriendo a la góndola dietética, porque nos dejamos engañar p
or esos productos que dicen tener bajísimas calorías, cuando tienen igual cantidad o sólo una mínima porción más reducida que un producto normal. No sólo es la cantidad de calorías, sino que también entran en juego las fibras, minerales y vitaminas que aportan. Lo que sí se debe tener en cuenta para mantenernos saludables, es una dieta equilibrada. No hace falta tanto recurrir a los productos ”light”, con sólo ingerir alimentos variados, y una adecuada porción de los mismos, basta con llevar una salud a pleno.
Una billetera bien gordita, no nos viene nada mal
Hay muchos que dicen que el dinero no hace a la felicidad, que para ser feliz, basta con amar y sentirse amado, con tener fe en Dios, y blablabla, no empecemos a hablar porque vamos a entrar en otro tema que no viene a la ocasión que lo toquemos. Lo que sí es verdad, aunque nadie lo quiera aceptar, es que el dinero, no llega a la felicidad completa, pero hace gran parte de ella. Yo sí, sí llegué a reconocerlo. Es así, y aunque cueste aceptarlo, hay que hacerlo. Porque hay que decir las cosas como son, y no me cabe ninguna pero ninguna duda de que es así.
Lo primero que me compro con toda esa ”guita” son las Converse flúor, seguro. Y bueno, es una cosa de locos, me pueden mal, y nunca me van a dejar de gustar. Y nada, tampoco entremos al tema de las zapas, mejor no. Era sólo preguntar ¿quién no sería feliz con unos cuantos ”toquitos” de esos billetes? Ahh, yo me voy a comprar una máquina de billetes falsos y le voy a ”meter el perro” a medio mundo. Ya, paremos mejor. Creo que ya es hora de tirarse a la cama y contar ovejas. Y vos, soñá con ángeles culones. Nada. Ya me fui.
Estrenando blog
Y sentada en mi almohada, trato de estudiar. Mi cabeza en otro lado, mi mirada en la nada, y mi cuerpo sobre mi cama. 4:28 a.m., y los minutos corren más rápido de lo que yo creía. Los oídos me retumban, y un zumbido no me deja concentrarme, no logro leer ni una línea. Un escalofriòs recorre toda mi espalda. Ese es el momento en que dejo caer la pluma con la que estaba trabajando. Se deja llevar por su estructura tan cilíndrica. Silencio. Bajo la cabeza, pero nunca mis pies. Miro debajo de la cama, y, no, no la veo. Está muy oscuro allí abajo. Y unos ojos verdes, brillan como dos estrellas en medio de un cielo espeso y negro. Me subo nuevamente, rápido, y comienzo a gritar, sin parar. Mi padre parece estar en su quinto sueño. No responde. Aparece por la puerta, con su camisón floreado, mi mamá. Piensa que sólo son pesadillas. Pero no, no lo son. Me tapo hasta la cara, con un par de sábanas. Y veo la imágen de mi madre agachándose. Ya no logré ver nada. Pasan 3 o 4 minutos, que me parecen una eternidad. Me destapo despacio, y observo que mi cuarto se encuentra como cualquier día. Todo normal. Todo menos algo. Claro, sí. ¿A vos te parece? Desapareció mi vieja.